La UE busca reforzar su estrategia energética

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, situó la crisis energética entre las principales prioridades políticas de la Unión Europea y anunció que Bruselas quiere reforzar las compras conjuntas de energía y abrir un diálogo estratégico con las refinerías europeas para reducir costes, garantizar el suministro y acelerar la producción energética limpia y autónoma.
“Mientras Europa dependa del petróleo y el gas, nuestra prosperidad seguirá expuesta a acontecimientos que escapan a nuestro control”, afirmó Von der Leyen ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo durante una intervención previa a la cumbre de líderes europeos del 15 y 16 de octubre.
La presidenta del Ejecutivo comunitario defendió acelerar la transición desde los combustibles fósiles hacia la electricidad limpia producida dentro de Europa. Según explicó, el aumento de los costes energéticos ha añadido 100.000 millones de euros a la factura europea de importaciones de combustibles fósiles desde el inicio de la guerra de Irán.
Desde finales de febrero, el precio del gas ha aumentado un 140% y el del diésel se ha duplicado, generando presión sobre empresas y hogares. Von der Leyen advirtió que esta situación podría agravarse con la llegada del invierno.
“Tenemos que actuar ahora”, señaló la política alemana, quien defendió apoyar a los consumidores más vulnerables mientras se abordan los problemas estructurales que mantienen a Europa expuesta a las fluctuaciones de los mercados internacionales de energía.
A corto plazo, Von der Leyen defendió que las ayudas nacionales para hacer frente a los elevados precios energéticos sean selectivas y rechazó los subsidios generalizados porque, según explicó, aumentarían la demanda, beneficiarían principalmente a las rentas más altas y generarían costes elevados.
Refinerías y compras conjuntas de energía
Von der Leyen anunció que Bruselas pondrá en marcha un “diálogo estratégico sobre las refinerías europeas”, dirigido por el comisario de Energía, Dan Jørgensen, y el comisario de Defensa, Andrius Kubilius.
“El objetivo es reducir los costes y garantizar que dispongamos de los suministros necesarios, también para la defensa”, explicó Von der Leyen.
La Comisión Europea también pretende ampliar el modelo de compras conjuntas de energía creado tras la invasión rusa de Ucrania, cuando la UE estableció un sistema para coordinar las importaciones de gas.
“Cuando Rusia intentó presionarnos, reunimos a los compradores europeos. Agrupamos la demanda. Ayudamos a garantizar los suministros que Europa necesitaba. Es un modelo que funciona”, aseguró.
Ahora Bruselas quiere llevar este mecanismo más lejos, pasando de una plataforma que conecta compradores y vendedores a un sistema donde se agregue la demanda y un operador gestione las compras conjuntas.
Más flexibilidad en las normas sobre metano
La Comisión también quiere actuar sobre la oferta energética. Después de que los países del G7 acordaran liberar 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas, Bruselas dará un año adicional de flexibilidad a los exportadores para aplicar las normas europeas sobre metano.
La medida busca evitar costes adicionales durante la crisis energética y responde a las solicitudes de Estados Unidos y otros países, que han advertido de que las regulaciones podrían dificultar las exportaciones de petróleo y gas hacia la Unión Europea.
Acelerar la energía limpia
Von der Leyen insistió en que la solución estructural pasa por reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles mediante más energías renovables, electrificación y una mayor capacidad de las redes eléctricas.
Recordó que el año pasado la energía eólica y solar generaron por primera vez más electricidad en la UE que todos los combustibles fósiles juntos, mientras que se instalaron más de 80 gigavatios de nueva capacidad renovable.
Sin embargo, señaló que existe una capacidad seis veces superior a esa cifra que continúa esperando conexión a la red eléctrica. Por ello, reclamó acelerar las negociaciones sobre el paquete europeo de redes energéticas.
“Necesitamos nuestro paquete de redes eléctricas con urgencia”, afirmó Von der Leyen, quien pidió alcanzar un acuerdo antes de finales de año.
La presidenta de la Comisión también destacó la electrificación como una herramienta clave para reducir la dependencia exterior. Actualmente, la electricidad representa menos de una cuarta parte del consumo energético final de la UE, y Bruselas pretende duplicar esa proporción hasta 2040.
Según Von der Leyen, alcanzar este objetivo podría reducir las importaciones europeas de combustibles fósiles en aproximadamente 260.000 millones de euros al año.
“Cada electrón de energía limpia que producimos y utilizamos aquí en Europa es energía que no necesitamos importar de unos mercados mundiales volátiles”, concluyó.
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